En el marco del inicio del ciclo lectivo y la llegada del "Último Primer Día" (UPD), el Defensor del Pueblo Adjunto de la Provincia, Walter Martello, alertó sobre una falsa creencia muy extendida entre los jóvenes: según el último relevamiento del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría, más del 40% de los encuestados considera al alcohol una sustancia “menos peligrosa” en relación a otras sustancias.
Para Martello, responsable del Observatorio, esta evidencia de baja percepción de riesgo es el corazón del problema. Por eso, el Defensor Adjunto propuso que el UPD deje de abordarse como un conflicto de conducta de último año para transformarse en un proyecto pedagógico integral que involucre a toda la comunidad educativa desde el ingreso a la secundaria.
El relevamiento, que alcanzó a 18.000 estudiantes en toda la Provincia, arroja números que obligan a repensar las políticas públicas actuales. Mientras la sociedad se alarma por otras sustancias, el alcohol ostenta la prevalencia de vida más alta (84,7%) y una edad de inicio cada vez más temprana.
"El problema no es un festejo puntual, sino la naturalización del consumo en nuestras propias casas y círculos sociales", explicó Martello. "Nuestros datos muestran que el 71% de los chicos empezó a beber antes de los 15 años, y hay un 12% que lo hizo incluso antes de los 12, en plena niñez. El UPD es la punta de un iceberg que se viene congelando mucho antes de que lleguen al último año".
La propuesta del Observatorio, que se enmarca en la campaña “Alcohol ≠ Diversión” —que se realiza por sexto año consecutivo—, apunta a un cambio estructural: integrar la prevención de forma transversal en toda la currícula escolar y en los institutos de formación docente, desde el primer día de ingreso al sistema.El informe también pone nombre a una práctica de alto riesgo que define al UPD: el Consumo Excesivo Episódico de Alcohol (CEEA) o binge drinking (beber cinco o más copas en una sola salida).
El 30,3% de los jóvenes admitió caer en este patrón."Es contradictorio pedirle a un chico que se cuide si los adultos somos quienes facilitamos 'la previa' o subestimamos el peligro del alcohol frente a otras drogas", señaló Martello. "Que uno de cada cuatro chicos haya tenido un episodio de borrachera en el último mes no debe leerse como un rito de paso; es una señal de alerta de salud pública que nos interpela a todos".
Desde el Observatorio, Martello propone cinco ejes de acción inmediata:-El UPD como Proyecto Áulico: no verlo como un evento "extracurricular", sino como una oportunidad para trabajar contenidos de salud, ciudadanía y vínculos en todos los niveles.
-Espacios de Diálogo y Participación: generar mesas de gestión donde los estudiantes de 6to año puedan proponer formas de festejo saludables, asumiendo una responsabilidad ética frente a sus compañeros más chicos.
-Romper el rol del "adulto facilitador": las instituciones deben generar acuerdos con las familias para dejar de normalizar el suministro de alcohol en eventos juveniles.
-Acuerdos de Convivencia Participativos: trabajar en las comunidades educativas sobre la base de "acuerdos de cuidado" construidos entre familias, directivos y alumnos.
-Abordaje de la Baja Percepción de Riesgo: utilizar la información científica sobre el impacto del alcohol en el desarrollo cerebral (que culmina a los 25 años) para propiciar debates reales y honestos, alejados del discurso del miedo o el sermón moral.