2 de Abril: Día del veterano/a y de los caídos en la guerra de Malvinas 2025

A 43 años de los acontecimientos de Malvinas, es importante que reflexionemos y recordemos a los 649 argentinos que murieron en las islas, a los que también lo hicieron en la posguerra y a los/las veteranos/as del conflicto bélico iniciado aquella madrugada fría del 2 de abril de 1982.

Las ciencias Forenses en la recuperación de la identidad de los soldados caídos en la guerra de Malvinas

La restitución de la identidad de 119 soldados argentinos caídos en Malvinas fue realizada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a través del Proyecto Humanitario de Malvinas. Hasta el año 2017 permanecían como cuerpos NN enterrados en el cementerio de Darwin, pero luego de ese año comenzó el proceso de identificación, el cual se logró a través de los datos aportados por familiares como también del ADN para una comparación genética, pudiendo así establecer la identidad de aquellos combatientes.

Se exhumaron 121 sepulturas y se volvieron a inhumar inmediatamente después de realizar las pericias y las tomas de muestras de ADN correspondientes. A partir de los análisis realizados en el laboratorio de genética forense se pudo determinar que en una de ellas había restos óseos correspondientes a dos individuos.

El análisis genético de las muestras y el cotejo con las muestras de referencia se realizaron en el laboratorio del EAAF, ubicado en Córdoba (Comisión Provincial por la Memoría, sf).

“Desde el punto de vista técnico forense, el proceso de identificación de los cuerpos en Malvinas y el de los/las desaparecidos/as es similar, aunque el contexto es muy diferente. Para identificar un cuerpo se comparan información, y si hay una suficiente cantidad de coincidencias se puede identificar a esa persona, que deja de ser una persona sin nombre para devolverle su identidad” (Fondebrider, 2018, párr. 6).

La antropóloga social Virginia Urquizu, integrante del EAAF e investigadora en casos de personas desaparecidas explica que: “el mayor objetivo que persigue el EAAF es asistir a los/as familiares de las víctimas en su derecho a la recuperación de los restos de sus seres queridos para que puedan cumplir con los ritos funerarios y el duelo a sus muertos/as según cada cultura”.

“No se puede repatriar a quien ya está en la patria”: el trabajo con las familias Cuando hablamos de casos de la dictadura, las palabras "desaparecido/a" y "NN" son comunes, mientras que en una entrevista con un/a familiar de Malvinas no lo son, porque nunca los consideraron de esa manera.

No son parte de una situación de clandestinidad, de algo que se esconde, oculta más allá de que no se le dio nombre.Ellos/as salieron de sus casas siendo parte del Ejército, siendo parte de una lista oficial donde estaban nombrados/as. Se fueron tantos/as, volvieron tantos/as, quedaron tantos/as. Fue necesario comenzar a nombrarlos/as de otra manera: combatiente, caído, no identificado, soldado conscripto, veteranos/as. Es un grupo específico de 649 soldados argentinos muertos en la guerra.

Tampoco podemos usar la palabra “repatriar” si hablamos de sus restos. No repatriamos un cuerpo de un/a familiar de Malvinas porque no se puede repatriar algo que ya está en la patria. Por eso decimos “trasladar al continente”. Hay que buscar la manera de que el/la familiar se sienta cómodo/a, contenido/a, que sepa que está en un lugar seguro, que la información que va a surgir en ese encuentro va a ser confidencial y que se va a respetar lo que deseen.

¿Qué operación de reconstrucción histórica deberíamos hacer socialmente para que fuera posible honrar el sacrificio de miles de argentinos/as y a la vez caracterizar el contexto en el que fueron a combatir?

Desmalvinización

El proceso de desmalvinización fue un dispositivo que lo implementaron los/as militares post dictadura con el fin de acallar las críticas sobre los hechos sucedidos en Malvinas que contribuyó al vacío de sentido y como consecuencia al desapuntalamiento subjetivo, siendo impensable en dicho contexto la posibilidad de la denuncia de lo ocurrido.

Es por tanto que el/la individuo/a que está sometido/a a lo traumático no puede percibirse como sujeto/a del acontecimiento, no puede verse en ese momento y puede quedar parcial o totalmente imposibilitado/a de recordar o reconstruir lo vivido. Entonces, lo traumático bajo condiciones de violencias social lleva a una pérdida de equilibrio y seguridad y a vivencias de desamparo equiparables a la desprotección e inmadurez originarias del infante humano, también a estados de obnubilación, falta de conciencia, pérdida de significaciones y de explicación de lo ocurrido.

Instauración del silencio y el olvido

El olvido, para la psicología social, es un proceso psicosocial que se sostiene mediante procederes o prácticas basadas en mecanismos de silenciamiento, imposición y censura, y que producen vacíos y novedades, ejerciendo desde el poder y caracterizando a una sociedad. Retomando a Mendoza García (2005), dentro de las prácticas del olvido podemos mencionar la imposición del silencio y la censura de la memoria como mecanismos políticos implementados a partir del poder.

Mediante la imposición del silencio y la censura, se busca la eliminación de versiones del pasado que demandan el esclarecimiento de los excesos del poder y la reparación de los daños sufridos. La desmalvinización articulada con las estrategias de dominación ya implementadas por las dictadura cívico-militar, y reproducida por las elites comprometidas con el régimen de entonces, se basaron en la idea de descontextualizar la guerra por las Malvinas de sus antecedentes históricos; a partir de instalar la idea, en el imaginario social, del fatalismo de la impotencia nacional frente a las agresiones coloniales, y por último tratar de minusválidos o locos a los veteranos.

En este sentido, la desmalvinización con el tiempo fue configurándose como un verdadero discurso hegemónico, dandole forma a los imaginarios de la época y profundizando el olvido social.

La construcción de la memoria colectiva

Al cambiar las significaciones del orden social instituido por medio de nuevas prácticas sociales, el/la sujeto/a empieza a construir un espacio y a resignificar aquello que había sido alienado por el proceso de inducción psicológica de la dictadura y reforzado por los pactos denegativos perversos que en ella se instauraron.

La memoria colectiva (Halbwachs, 1992) se constituye mediante un proceso psicosocial, por fuera de la mente individual y más bien en el campo de los grupos, de la colectividad, de la cultura. La memoria como construcción social narrativa implica el estudio de las propiedades de quien narra, de la institución que le otorga y lo/a autoriza a pronunciar las palabras, ya que, como señala Bourdieu, la eficacia del discurso performativo es proporcional a la autoridad de quien lo enuncia (Jelin, 2002, p. 35).

En este caso, al no haber recibido ayuda psicológica, los centros de ex combatientes sirvieron de sostén y apuntalamiento. Dar testimonio, hablar frente a un otro, genera un universo simbólico, implica un pasaje del/la sujeto/a singular a la escena social.

“No hay mejor ayuda para un combatiente, que otro combatiente”

De los testimonios se destacan aspectos relacionados a la pertenencia grupal e institucional y los sentimientos de orgullo, asociados a los logros conjuntos. En relación a lo anterior podríamos relacionarlo también con la capacidad y potencialidad de procesos subjetivantes, y de la creación del trabajo grupal a partir de prácticas que resignifican su lucha. A partir de la resignificación de los sentidos del pasado buscan dejar huellas en las memorias individuales para dar forma a la construcción de memorias colectivas que signifiquen el acontecimiento de la guerra, y para esto se basan en la comunicación y en las persuasiones de aquellos/as que los/as escuchan.